
Una de les seves filles, Azucena, en nom de la família, ens ha enviat unes fotografies i una nota que reproduïm aquí:
"Justo nació el 12 de febrero de 1937 en Alconchel y se fue el 24 de julio de 2016. Se vino a Francia con 20 años después de casarse con mi madre Carmen. Tuvo cuatro hijos: Mari, Amparo, Azucena y Juan Justo; cinco nietos y seis bisnietos. Fue un esposo, padre, abuelo y bisabuelo de los mejores. Papá trabajó mucho para que no nos faltara de nada. Muy atento con todos nosotros. Siempre escribiendo su biografía, o poesías, o leyendo, siempre cultivándose".
"Justo nació el 12 de febrero de 1937 en Alconchel y se fue el 24 de julio de 2016. Se vino a Francia con 20 años después de casarse con mi madre Carmen. Tuvo cuatro hijos: Mari, Amparo, Azucena y Juan Justo; cinco nietos y seis bisnietos. Fue un esposo, padre, abuelo y bisabuelo de los mejores. Papá trabajó mucho para que no nos faltara de nada. Muy atento con todos nosotros. Siempre escribiendo su biografía, o poesías, o leyendo, siempre cultivándose".
Justo va mostrar sempre un gran afecte i enyorança pel seu temps al Seminari de la Conreria. De les seves memòries reproduïm aquest fragment que feia de colofó als seus records:
"Justo sueña con la Conrería muchos años después...Anoche estuvo subiendo y bajando por las cuestas de Tiana a la Conrería. Cuanto más tiempo pasa, más cierto está que se dejó algo importantísimo por hacer en aquel cerro. Sueño vulnerado, acción, gesto o palabra no cumplida; abandono de un proyecto, desgarro en el joven corazón de Justo joven, que vuelve a desgarrarse en Justo viejo. Este relato no tiene fin. Como no lo tienen los sueños de Justo. Ni sus ilusiones perdidas, ni su subir y bajar por las cuestas de la Conrería. "Soñaba pues el ciego que veía, y como nunca viera, soñaba lo que quería."
"Justo sueña con la Conrería muchos años después...Anoche estuvo subiendo y bajando por las cuestas de Tiana a la Conrería. Cuanto más tiempo pasa, más cierto está que se dejó algo importantísimo por hacer en aquel cerro. Sueño vulnerado, acción, gesto o palabra no cumplida; abandono de un proyecto, desgarro en el joven corazón de Justo joven, que vuelve a desgarrarse en Justo viejo. Este relato no tiene fin. Como no lo tienen los sueños de Justo. Ni sus ilusiones perdidas, ni su subir y bajar por las cuestas de la Conrería. "Soñaba pues el ciego que veía, y como nunca viera, soñaba lo que quería."
Un sentido pésame a su familia y amigos. Amigo Justo, descansa en paz. En nombre de todos los antiguos alumnos del Seminario Menor de la Conreria (Barcelona).
En estas fotos, vemos a Justo Hernández con otros compañeros de la Conreria, arriba, el primero por la izquierda, tocando la armónica, abajo, el segundo por la derecha. (Fotos cedidas por su familia).